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Piquimachay, que significa “cueva de las pulgas” en quechua sureño, es un sitio arqueológico ubicado a 19 km al norte de la ciudad de Ayacucho, a unos 450 km al sureste de Lima, Perú. Situada en la margen derecha del río Pongora, en el distrito de Pacaycasa, provincia de Huamanga, esta cueva de aproximadamente 60 metros de longitud es uno de los sitios más antiguos con evidencias de presencia humana en el Perú, remontándose al final del Pleistoceno. Su altitud de 2,850 metros sobre el nivel del mar y su riqueza arqueológica la convierten en un destino clave para entender la prehistoria andina.
Ubicación y Contexto
Piquimachay se encuentra a solo 24 minutos de Ayacucho, en el distrito de Pacaycasa, provincia de Huamanga. Su ubicación estratégica en el valle del río Pongora la convirtió en un refugio ideal para los primeros habitantes del área. Estudiada por el arqueólogo estadounidense Richard MacNeish, esta cueva revela ocupaciones humanas que podrían remontarse hasta el 20,000 a.C., aunque las evidencias más confiables datan de entre el 13,000 y 11,000 a.C..
Piquimachay I: Período Lítico
Según MacNeish, en el nivel más profundo, denominado Complejo Pacaicasa (20,000 a 13,000 a.C.), la cueva sirvió como refugio temporal para cazadores y recolectores que perseguían grandes animales, como perezosos gigantes, caballos, venados, camélidos, mastodontes y posiblemente tigres dientes de sable. En este estrato se encontraron 71 artefactos líticos, 100 núcleos y lascas, y 96 restos óseos de animales extinguidos, algunos utilizados como herramientas. La mayoría de estos artefactos, hechos de toba volcánica y basalto, eran toscos y se usaban para tareas como chancar o descarnar.
En el Complejo Ayacucho (13,000 a 11,000 a.C.), se hallaron herramientas más elaboradas, como chancadores, descarnadores y puntas unifaciales de basalto, calcedonia, pedernal y cuarcita, junto con puntas triangulares de hueso. Entre los hallazgos destacan un húmero de perezoso gigante (fechado en 12,200 ± 180 a.C.) y restos humanos, como la mandíbula de un niño, que podrían ser los más antiguos del Perú. Sin embargo, arqueólogos como Augusto Cardich y Duccio Bonavia cuestionaron la autenticidad de los artefactos del Complejo Pacaicasa, sugiriendo que muchos podrían ser rocas fracturadas naturalmente, aunque reconocen la validez de algunos instrumentos del Complejo Ayacucho.
La tercera ocupación, el Complejo Huanta, también presenta controversias, ya que la mayoría de los supuestos artefactos podrían ser piedras naturales, con excepción de una punta lítica bifacial. Actualmente, se estima que la presencia humana en Piquimachay data con mayor certeza de entre el 13,000 y 12,000 a.C., al final del Pleistoceno.
Piquimachay II: Período Arcaico
Entre el 9,000 y 7,000 a.C., un colapso del techo de la cueva cubrió los niveles Ayacucho y Huanta con toneladas de roca. Posteriormente, se registraron ocupaciones esporádicas durante el Período Arcaico (6,000 a 2,000 a.C.), correspondientes a los complejos Jayhua y Chihua. En esta etapa, los habitantes eran horticultores que cultivaban quinua y calabaza y criadores de cuyes, como lo evidencian los coprolitos, huesos y restos de corrales con fogones. Tras otro colapso del techo, la cueva fue ocupada por culturas que ya utilizaban cerámica.
Importancia Arqueológica
Piquimachay es un sitio crucial para comprender los orígenes de la ocupación humana en los Andes. Aunque las evidencias más antiguas son debatidas, los hallazgos del Complejo Ayacucho confirman la presencia de cazadores-recolectores al final del Pleistoceno. Los restos óseos, herramientas líticas y evidencia de prácticas agrícolas tempranas en el Período Arcaico destacan la evolución cultural en la región. Este sitio ofrece una ventana única al estilo de vida de las primeras comunidades andinas, desde la caza de megafauna hasta el desarrollo de la agricultura.
¿Cómo Visitar Piquimachay?
Para llegar a Piquimachay, se puede tomar un transporte desde el centro de Ayacucho hacia el distrito de Pacaycasa, un trayecto de aproximadamente 24 minutos. Dado que no hay servicios turísticos regulares, se recomienda contratar una agencia de viajes en Ayacucho o coordinar con guías locales. Los visitantes deben estar preparados para caminatas en terrenos irregulares, ya que la cueva se encuentra en una zona rural a 2,850 metros de altitud.
¿Por Qué Visitar Piquimachay?
Piquimachay es un destino imprescindible para los amantes de la arqueología y la historia prehistórica. Su importancia radica en ser uno de los sitios más antiguos con evidencias de ocupación humana en el Perú, ofreciendo una conexión directa con los primeros habitantes de los Andes. Los hallazgos de herramientas, restos óseos y evidencias de agricultura temprana hacen de esta cueva un lugar fascinante para explorar la evolución cultural de la región. Además, su ubicación cerca de Ayacucho la convierte en una parada accesible para quienes buscan descubrir el legado prehistórico del Perú.
