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Origen y Significado
La Danza de los Chunchos de Porcón es una expresión folclórica emblemática de la provincia de Cajamarca, en el norte del Perú. Su origen se remonta a tiempos ancestrales y está estrechamente ligada a la historia y tradiciones de los pueblos indígenas de la región. El término “chuncho” era utilizado para referirse a los pobladores de la selva, considerados valientes y poco sociables, y en el contexto de la danza representa a antiguos guerreros, posiblemente vinculados a los chankas o a las gentes del Antisuyo, reconocidos por su destreza y coraje en la guerra.
Contexto y Función Ritual
La danza se presenta principalmente durante celebraciones religiosas, como la Fiesta Patronal en honor a la Virgen del Carmen, la Fiesta de Las Cruces de Porcón (Semana Santa), y otras festividades patronales entre los meses de junio y diciembre.
Cumple una función de veneración y agradecimiento, tanto a los santos católicos como a las divinidades ancestrales, por las cosechas obtenidas y la esperanza de una nueva temporada agrícola.
Es un referente de identidad local y regional, donde confluyen tradiciones campesinas y católicas, consolidando una identidad cultural única[5].
Personajes y Estructura de la Danza
La coreografía de la Danza de los Chunchos de Porcón incluye varios personajes con roles definidos:
Capitán: Máxima autoridad, guía a la cuadrilla y dirige los cantos emblemáticos como “el alabado” y “el bendito”.
Alguaciles y trascapitanes: Asisten en el orden y la organización del grupo.
Danzantes de fila: Ejecutan los pasos principales y acompañan al capitán.
Chunchos negros o negritos: Personajes diferenciados por su vestimenta y máscaras, portan látigos y calabazos de chicha.
Damas o damitas: En algunas variantes, participan mujeres con roles secundarios.
Vestimenta Tradicional
Traje principal: Camisa y pantalón blanco de drill o lana.
Calzado: Llanques u ojotas, típicas sandalias andinas.
Adornos: Banda roja cruzada con espejos, maichiles en las pantorrillas, pañuelo rojo en la cabeza anudado al mentón.
Corona: Hecha de carrizo y decorada con plumas de aves, símbolo de conexión con la naturaleza y los espíritus ancestrales.
Chuncho negro: Máscara negra de lana (“cushuro”), rebenque y calabazo de chicha.
Música y Acompañamiento
La danza es acompañada por melodías interpretadas en caja (tambor pequeño), flauta y clarín (instrumento de carrizo de hasta 4 metros de largo), además de guitarra y quena en versiones modernas.
Los cajeros y clarineros son músicos tradicionales que marcan los diferentes momentos coreográficos y anuncian el inicio de la danza con la tonada llamada “el llamado”.
Coreografía y Estilo
La danza se caracteriza por pasos enérgicos, saltos, giros y movimientos acrobáticos que requieren gran destreza y fortaleza física. Tradicionalmente, es interpretada exclusivamente por hombres debido al esfuerzo físico que demanda su ejecución.
La coreografía se divide en varias secciones musicales y de movimiento, como la “adoración”, el “kishke”, la “rueda”, el “esquinado”, la “procesión”, el “pitichanqa” y la “pachilla” o “centinela”.
Durante la presentación, los danzantes expresan fervor religioso y gratitud, rindiendo homenaje tanto a los santos patronos como a la naturaleza y los antepasados.
Reconocimiento y Valor Cultural
Por su profundo valor simbólico, estético y musical, la Danza de los Chunchos de Cajamarca fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación mediante la Resolución Viceministerial N° 024-2015-VMPCIC-MC.
Es considerada una de las danzas más representativas de Cajamarca y símbolo de la identidad cultural de la región
