Ollantaytambo: ciudad inka viviente y naturaleza andina

[ez-toc]

Ollantaytambo es uno de los siete distritos de la provincia de Urubamba (Cusco) y la puerta de ingreso al sector occidental del Valle Sagrado. Además de su célebre complejo arqueológico, conserva un tejido urbano inka aún habitado —calles empedradas, kanchas y canales de agua en funcionamiento—, rodeado por andenes agrícolas, depósitos de granos y canteras que explican la magnitud de su ingeniería. El distrito fue creado por ley el 2 de enero de 1857, durante el gobierno de Ramón Castilla.

El pueblo se sitúa a 2,792 m s. n. m., a unos 72–90 km al noroeste de Cusco, en la confluencia de los ríos Vilcanota/Urubamba y Patakancha. El distrito abarca alrededor de 640–645 km²: documentos técnicos consignan 640.25 km², mientras que publicaciones municipales reportan 645.25 km², reflejando una ligera discrepancia en las fuentes.

Historia y fundación del asentamiento

La hacienda real de Pachacútec

En el siglo XV, Pachacútec transformó el lugar en una hacienda real (real estate) con funciones agrícolas, ceremoniales y de control del valle. El diseño urbano en cuadrícula con kanchas —conjuntos de viviendas organizadas en torno a patios— y la monumentalidad de sus terrazas y templos evidencian planificación estatal y trabajo especializado.

Resistencia inka frente a los españoles

En enero de 1537 Manco Inca derrotó a la expedición de Hernando Pizarro en la célebre Batalla de Ollantaytambo. Los inkas aprovecharon terrazas defensivas y desviaron el río Urubamba para anegar la pampa de Mascabamba, inutilizando la caballería española y obligando a la retirada nocturna hacia Cusco. Aunque el triunfo fue efímero, permitió a Manco replegarse luego a Vilcabamba y sostener el Estado Neo-inka hasta 1572.

Arquitectura y urbanismo inka: una ciudad viva

Ollantaytambo es un caso excepcional de ciudad inka habitada. En el barrio Qosqo Ayllu y otros sectores persisten muros de sillares, portadas trapezoidales, calles estrechas y canales que distribuyen el agua de manantiales y del río, integrando funciones domésticas, rituales y agrícolas. Las kanchas determinan manzanas rectangulares replicadas y jerarquizadas; el trazado ocupa una terraza artificial que preserva tierras de cultivo contiguas.

Templo del Sol y la “Muralla de los Seis Monolitos”

En la “Colina del Templo” destacan seis grandes monolitos de pórfido rojizo ensamblados con la precisión característica del tallado inka. La calidad del aparejo y el traslado de piezas desde canteras distantes —como Cachicata— han motivado estudios detallados sobre extracción, canteado y ajuste de bloques. Diversas fuentes estiman para cada monolito pesos del orden de decenas de toneladas.

Depósitos de Pinkuylluna: la despensa colgada

Frente al pueblo, en la ladera de Pinkuylluna, se conservan qullqas (depósitos) construidas en altura para aprovechar vientos fríos y menor humedad, optimizando la conservación de maíz, papa y otros productos. Sus vanos de ventilación y su emplazamiento estratégico combinan seguridad y control de excedentes agrícolas del valle.

Canteras de Cachicata e Inti Punku

A unos 9 km de Ollantaytambo se ubica el complejo cantero de Cachicata (Kachi Qhata), principal fuente del granito rosado usado en los templos. En el ascenso se observan bloques semitallados, rampas y tianas (piedras de descanso). En lo alto, el mirador de Inti Punku —la “Puerta del Sol”— presenta muros y una portada alineada con el recorrido solar matutino y vistas al nevado Veronica (Wakay Willka).

Ñaupa Iglesia (Pachar): huaca y portal lítico

En el cercano sector de Pachar se halla Ñaupa Iglesia, una caverna ceremonial con altar lítico finamente tallado —en forma de chacana— y hornacinas. La evidencia indica uso ritual prehispánico; hoy continúa siendo espacio de ofrendas andinas.

Choqana, Inkapintay y el sistema defensivo del valle

Entre Pachar y Ollantaytambo se conservan los puestos de control de Choqana e Inkapintay, parte de un dispositivo defensivo que cerraba el valle con terrazas, muros y portales como T’iyupunku, enlazados a la red vial del Qhapaq Ñan.

Catarata Perolniyoc y Raqaypata

En la comunidad de Socma, ya en altura, la cascada de Perolniyoc desciende más de 80–100 metros bajo un afloramiento rocoso. Encima se ubica el sitio arqueológico de Raqaypata (ca. 3,560–3,646 m s. n. m.), con recintos de piedra y vistas panorámicas del valle.

Clima, Fauna y ecosistemas

El distrito presenta estacionalidad marcada: temporada de lluvias entre octubre y marzo, y estación seca de abril a septiembre, con días templados y noches frías. Las temperaturas medias diurnas suelen oscilar entre 18 y 23 °C, con descensos cercanos a 0 °C en noches despejadas del invierno andino. Los vientos predominantes soplan de oeste a este, especialmente intensos entre julio y septiembre.

La diversidad altitudinal del distrito —desde valles fértiles hasta cumbres y pasos como Abra Málaga— sostiene una rica fauna andina. En riberas y quebradas es posible observar pato de los torrentes, picaflores de altura y vizcachas; en laderas y cumbres habitan zorro andino, taruca y, de manera ocasional, el cóndor andino.

Destaca el Área de Conservación Privada Abra Málaga–Thastayoc, en el extremo oriental del distrito, con bosques de queuña (Polylepis) entre 3,600 y 4,400 m s. n. m. Allí se protegen aves endémicas y amenazadas como el royal cinclodes (Cinclodes aricomae) y el white-browed tit-spinetail (Leptasthenura xenothorax), además del ash-breasted tit-tyrant (Anairetes alpinus). La zona es un destino de observación de aves de relevancia mundial.

Patrimonio cultural y festividades

Señor de Choquekillka: patrono de Ollantaytambo

La festividad del Señor de Choquekillka, de profundo arraigo local, se celebra cada año alrededor de Pentecostés (junio). Durante cuatro días, comparsas, músicas y danzas tradicionales acompañan procesiones y actos litúrgicos en honor al patrono del distrito.

Bajada de Reyes y calendario festivo

El 6 de enero, la “Fiesta de Ollantaytambo” coincide con la Epifanía, con procesiones, danzas y encuentros comunitarios; a lo largo del año se suman celebraciones barriales y patronales en comunidades como Huilloc, Patacancha y otras de la cuenca alta.

Textilería quechua en Huilloc y Patacancha

Las comunidades de Huilloc y Patacancha conservan una textilería de alto valor simbólico: iconografías que representan montañas tutelares, ríos, llamas y ciclos agrícolas; el tejido es una práctica mayoritariamente femenina y constituye un eje de identidad y economía local.

Gastronomía del valle

El producto estelar es el Maíz Blanco Gigante del Cusco (variedad “Blanco Urubamba”), con Denominación de Origen desde 2005. Se cultiva entre 2,600 y 3,050 m s. n. m. en el Valle Sagrado y es base de preparaciones tradicionales como el choclo con queso, la chicha de jora, el capchi y guisos con granos tiernos. A la mesa se suman cuy al horno o chactado, trucha de ríos altoandinos, sopas de quinua y tubérculos, además de panes locales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *