Cada año, del 15 al 23 de septiembre, el Distrito de Rioja, en la provincia homónima del Departamento de San Martín, se viste de gala para conmemorar su fundación española, un evento que no solo celebra la creación de la ciudad el 22 de septiembre de 1772, sino que también honra la riqueza cultural y la diversidad étnica de esta vibrante región amazónica. Conocida como la «Ciudad de los Sombreros», Rioja transforma sus calles en un escenario de festividades con danzas, ferias, desfiles y circuitos turísticos que reflejan su herencia prehispánica, colonial y contemporánea. Este artículo explora la historia detrás de la fundación de Rioja, el contexto cultural de sus celebraciones, las actividades destacadas de la Semana Turística de Rioja y su importancia como atractivo turístico en el corazón de la selva alta peruana.
Orígenes Ancestrales: La Historia de Rioja Antes de la Fundación
Antes de la llegada de los españoles, el territorio de Rioja estaba habitado por comunidades indígenas que dieron forma a su identidad cultural. Tribus como los Uquihuas, Chepenes, Túmbaros (hoy extintos) y la familia etnolingüística Aguaruna, cuya presencia se extiende desde el Pongo de Manseriche hasta el Alto Mayo, poblaron esta región de selva alta. Lugares clave como Toé, Soritor, Illivalle, Vomitoria, Aposento, Yorongos y Pósic fueron centros de actividad indígena, con economías basadas en la agricultura, la caza y el trueque, y una cosmovisión profundamente ligada a la Amazonía.
La llegada de los españoles en el siglo XVI marcó un punto de inflexión. La conquista se desarrolló en tres frentes:
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Entradas militares: Lideradas por figuras como Alonso de Alvarado en 1537, y continuadas por su hermano Hernando de Alvarado bajo órdenes de Francisco Pizarro, estas incursiones fueron violentas, utilizando tácticas brutales como las «perrerías» (perros de presa para someter a los nativos).
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Catequización: Las congregaciones católicas, especialmente jesuitas, implementaron reducciones, que reunían a nativos de diferentes etnias para imponer el quechua, la religión católica y costumbres europeas. Este proceso, aunque menos violento, erosionó identidades indígenas, generando desadaptación cultural.
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Capitulaciones: Contratos entre la Corona y conquistadores ofrecían beneficios a cambio de colonización, consolidando el control español.
En 1543, el arzobispo Toribio de Mogrovejo y líderes Uquihua sentaron las bases para la organización de Rioja como pueblo. Sin embargo, la fundación formal ocurrió el 22 de septiembre de 1772, liderada por Félix de la Rosa Reátegui y Gaviria, junto al Obispo de Trujillo Baltasar Jaime Martínez de Compagñon y el Intendente Juan José Martínez de Pinillos. Ellos reunieron comunidades de Nijake, Irinari, Toé, Yantaló, Soritor, Yorongos y Uquihua, incluyendo familias como Malapi, Perdomo, Cahuaza, Lavi y Aspajo, para establecer Santo Toribio de la Nueva Rioja. Este hito marcó el nacimiento de una ciudad que fusiona raíces amazónicas y coloniales, celebrada hoy como un símbolo de resistencia y mestizaje.
Contexto Cultural: Una Fiesta que Abraza la Diversidad
La Semana Turística de Rioja no solo conmemora la fundación española, sino que revitaliza la identidad multicultural de San Martín. La región, situada en la transición entre los Andes y la Amazonía, es un crisol de tradiciones indígenas, coloniales y modernas. Las comunidades aguarunas y quechua-hablantes aportan elementos como el uso de plantas medicinales, danzas rituales y narrativas orales, mientras que la herencia española se refleja en el catolicismo y las festividades patronales.
La festividad es un escaparate de la gastronomía local, con platos emblemáticos como:
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Juanes de gallina: Arroz con pollo envuelto en hojas de bijao, cocido al vapor, con culantro y ají.
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Timbuche: Caldo de pescado fresco (bagre o doncella) con plátano verde y sacha culantro, típico de la selva.
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Inchicapi: Sopa de gallina con maní molido, maíz y yuca, rica en proteínas.
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Tacacho con cecina: Puré de plátano asado con carne de cerdo ahumada, servido con salsa de cocona.
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Chicha de jora: Bebida fermentada de maíz, indispensable en celebraciones.
La artesanía también brilla, con tejidos de algodón, cestería de tamishi (lianas) y collares de semillas huayruro, elaborados por mujeres aguarunas y vendidos en ferias. La música, con zampoñas, tambores y el «bombo selvático», acompaña danzas como la pandilla amazónica, donde parejas giran al ritmo de huaynos selváticos, y la danza de los negritos, que mezcla influencias afroperuanas y coloniales.
La Semana Turística: Actividades que Encienden Rioja
El 22 de septiembre, día central de la fundación, marca el clímax de la Semana Turística de Rioja, un festival que atrae a miles de visitantes nacionales y extranjeros. Las actividades, que se extienden del 15 al 23 de septiembre, combinan devoción, cultura y entretenimiento, promoviendo el turismo sostenible en San Martín. Entre las principales destacan:
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Elección y Coronación de Reinas: Jóvenes de Rioja y distritos cercanos compiten en un certamen que resalta la belleza y el compromiso cultural, con trajes inspirados en motivos amazónicos y coloniales.
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Festival de Danzas: Grupos locales presentan la pandilla, el huayno selvático y danzas aguarunas, con coreografías que narran mitos como el del río Mayo. Se realizan en la Plaza de Armas (entrada libre).
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Velación y Procesión del Santo Cristo de Bagazán: Una tradición católica que incluye misas, cánticos y una procesión nocturna con velas, honrando al patrón de Rioja (21-22 de septiembre).
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Feria Agropecuaria, Agroindustrial, Artesanal y Comercial: En el Campo Ferial de Rioja, se exhiben productos como café orgánico, cacao, arroz y artesanías. Destaca el orégano y la panela, con ventas que alcanzan S/ 50.000 anuales.
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Vendimia de Comidas y Bebidas Típicas: Puestos en el mercado central ofrecen juanes, inchicapi y chicha de jora, con precios accesibles. Cocineras locales compiten por el mejor plato.
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Desfiles Cívicos: Instituciones, escuelas y comunidades desfilan con banderas y trajes típicos, evocando la fundación y el orgullo riojano.
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Circuitos Turísticos: Rutas guiadas a sitios como el Mirador de Tioyacu (vista panorámicas del río Tioyacu), la Cueva de Palestina (formaciones kársticas) y el Bosque de Protección Alto Mayo, hogar de monos y orquídeas.
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Fiestas Populares y Quema de Castillo: Noches de música en vivo con orquestas locales, culminando con un espectáculo de fuegos artificiales y un castillo pirotécnico el 22 de septiembre.
Estas actividades, organizadas por la Municipalidad Distrital de Rioja y asociaciones locales, generan un impacto económico estimado en S/ 200.000, según PromPerú, y atraen a 10.000-15.000 visitantes anuales.
Atractivos Turísticos: Explorando Rioja Durante la Fiesta
La Semana Turística es una oportunidad ideal para descubrir los atractivos de Nueva Arica, que combinan historia y naturaleza:
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Plaza de Armas de Rioja: Corazón de las celebraciones, con la Catedral de Santo Toribio, construida en 1772, y su altar barroco. Escenario de danzas y desfiles.
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Mirador de Tioyacu: A 5 km de Rioja, ofrece vistas del valle del Alto Mayo y atardeceres inolvidables. Acceso por sendero.
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Cueva de Palestina: A 20 km, una caverna con estalactitas y leyendas aguarunas sobre espíritus protectores. Ideal para espeleología.
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Bosque de Protección Alto Mayo: Reserva con 182.000 ha, hogar de especies como el oso de anteojos y el gallito de las rocas. Trekking y birdwatching.
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Catarata de Yumbilla: A 40 km, una de las cascadas más altas del mundo (895 m), accesible por ruta desde Rioja. Perfecta para ecoturismo.
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Sitios Arqueológicos: Restos de los Uquihuas en Soritor y Yantaló, con petroglifos y plataformas ceremoniales, aún en estudio por el Ministerio de Cultura.
La mejor época es septiembre, con clima cálido (25-30°C) y lluvias moderadas. Tours desde Moyobamba (40 km) o Tarapoto (100 km).
Gastronomía: Sabores que Celebran la Selva Alta
La gastronomía de Rioja es un pilar de la Semana Turística, destacando la fusión amazónica y andina. Platos icónicos incluyen:
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Juanes de gallina: Arroz glutinoso con pollo, culantro y ají, envuelto en hojas de bijao. Rico en carbohidratos (300 kcal, S/ 8).
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Timbuche: Caldo refrescante de pescado con plátano verde y sacha culantro, ideal tras caminatas.
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Inchicapi: Sopa espesa de gallina, maní y yuca, con 20 g de proteína por porción.
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Tacacho con cecina: Plátano asado machacado con cerdo ahumado, servido con salsa de cocona picante.
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Chicha de jora y masato: Bebidas fermentadas de maíz y yuca, refrescantes y rituales.
En la feria, puestos familiares ofrecen postres como humitas dulces (maíz molido con azúcar) y jugos de aguaje, fortaleciendo la economía local.
